jueves, 15 de noviembre de 2012

Nuestros queridos cuerpos de INseguridad

Ayer hubo huelga, 14N. Escribí un post y todo sobre ella, como haría mucha gente. No esperaba mucho de la huelga, la verdad, pero al final parece que sí, que fue multitudinaria. Sigo manteniendo lo que opinaba sobre la misma, que es muy necesaria, pero poco efectiva, y no daré la explicación de por qué, que eso se puede ver en el post de ayer y sería repetirme.

Estaba por la noche, mientras cenaba, viendo en la tele cómo había ido todo. Me extrañó ver que prácticamente en todos los canales daban información sobre el evento. Tampoco demasiado; es una huelga general, con réplicas en otros países del sur de Europa. Pero entonces empecé a ver las imágenes, y a oír lo que se iba diciendo. Especialmente las imágenes en las que un joven de trece años es golpeado en la cabeza por un antidisturbios catalán.


Yo creía que total era lo que se esperaba ver de los antidisturbios, pero es que ayer hicieron lo que suelen hacer con total impunidad. Aquel chico y sus acompañantes siendo golpeados porque sí en una carga policial, es algo que no tiene sentido.

He leído varias reacciones a la noticia, las dos que puede haber. Una es la misma que pienso yo, estarían manifestándose, y por lo que vi en las imágenes, de forma absolutamente pacífica. La otra es lo que se preguntan algunos: ¿qué hace un niño en una manifestación? Algunos han ido incluso más allá: ¿qué hace un niño en un piquete? Bueno, esta última la dudo. No creo para nada que fueran piquetes. De hecho no llevaban ni pancartas ni nada en las manos (folletos, etc.) que indicaran que fueran piquetes. Y para colmo de inteligencia, como lección a todos los descerebrados que pensaran que realmente era un piquete, ahí les va lo siguiente: para ser piquete hay que ser trabajador, porque hay que pertenecer al sindicato, y según la ley española un niño de trece años no puede trabajar. Por lógica el chaval no era un piquete.

Últimamente estamos acostumbrados a ver a los grupos policiales antidisturbios desbocados. Y no es que la policía de este país, cualquiera de los catorce mil cuerpos que tenemos, a diferencia de otros países mucho más civilizados que el nuestro (Alemania sólo tiene un cuerpo de policía y el ejército), me hubiera causado nunca una simpatía especial. Pero desde luego ahora ya ha llegado a la antipatía, por lo menos para mi.

Los burros descerebrados que forman los cuerpos policiales de nuestro país (y no lo digo gratuítamente, que se puede ver en la tele que aún me quedo corto con el insulto) no deberían vestir ni el uniforme ni la bandera que visten. Los antidisturbios que vi ayer en televisión no eran más que unos majaderos salvajes disfrazados de policía, y sin identificación ninguna. Con sus cascos protegiéndoles bien la cara, para que las cámaras no los identifiquen, y puedan golpear a los ciudadanos, manifestantes pacíficos, con total impunidad.

Son unos cerdos cobardes que apalean a ancianos, mujeres y niños, sin miramiento, y simplemente porque pueden. Y lo peor de todo es que, al igual que los políticos cobran por gobernarnos y lo que hacen en su lugar es robarnos a espuertas, estos desgraciados uniformados cobran de nuestros impuestos para apalearnos luego de esta manera tan ruín.

Es posible que denuncien este blog, o no, por insultarles de forma tan abierta. Pero sinceramente no me importa. La cosa es que es el único arma que tengo para luchar contra la impotencia que me causa ver imágenes como las de ayer, o como las de las anteriores manifestaciones, en las que reinaba la ley de la porra, y los manifestantes no podían hacer otra cosa que correr, ante el peligro de que les abrieran la cabeza con las porras.

Acabo de borrar un párrafo entero donde me empezaba a exaltar, y empezaba a hacer apología de una violencia que en realidad no deseo. Yo, como estoy seguro de que a muchos españoles les debe de pasar igual, me siento especialmente indignado por la acción de la policía. Para mi la palabra "policía" ya no va a tener nunca el mismo significado. Me consta que no todos los policías serán iguales, pero las imágenes que llevo viendo los últimos tiempos, vuelven a mi mente cada vez que veo a un policía, sea del cuerpo que sea. Lo mismo me da que sea Guardia Civil, Local o Nacional. Se me retuerce el cuerpo y me entran ganas de golpearles como hacen ellos, aunque claro, yo no llevo ni escudo, ni casco, ni chaleco antibalas, ni porra. Y por supuesto, aunque ellos no piensan, cuando golpean de forma tan salvaje y desproporcionada, en las familias de sus víctimas, yo sí pienso en que a lo mejor son padres, maridos, hijos...

Pero claro, yo, al contrario que ellos, sí soy persona, y las ganas de golpearlos de la misma manera que hacen ellos, se me pasan en seguida.

Ayer hubo muchos heridos, y pocos, muy pocos de ellos, eran policías. Esa es la lástima, porque así van a seguir sintiéndose protegidos. Lo siento por los policías honrados, pero como tampoco debe de haber muchos...