martes, 13 de noviembre de 2012

Qué difícil es re-emplearse

Será por la crisis. Será por el importante incremento del paro en nuestro país en los últimos tiempos. Será porque España es el país de la picaresca, que siempre había sido popular, y ahora también la ponen en práctica los ricos y las empresas. Será por lo que sea, pero realmente cada vez estoy más convencido de que se ríen de los más débiles.

Está claro que encontrar trabajo hoy en día es poco menos que misión imposible, pero eso no da derecho a nadie a hacer perder el tiempo a la gente. Parece que se ha creado la imagen de que el parado no tiene nada que hacer, y por lo tanto puede perder el tiempo (o invertirlo, como dicen los que opinan esto, para hacerlo más suave), yendo a entrevistas en las que ya sabe el entrevistador que no vas a ser contratado antes de verte siquiera la cara, o haciéndote entrevistas y pruebas que superan de mucho el nivel para el puesto de trabajo al que te presentas.


Y quizás lo peor no sea esto, sino que hay mucha gente, como yo, que busca otro trabajo simplemente por mejorar un poco las condiciones en las que se encuentra, bien sean económicas (sobretodo estas), bien por acercarse un poco más a casa, bien por encontrar algo que le permita ascender y no encasillarse por años, o simplemente porque necesite un cambio de aires. Si no es de cajón hacer perder el tiempo a alguien que está en el paro, menos aún a alguien que sabes que está trabajando.

Pero la posición es la posición, y al empresario, o responsable del departamento de Recursos Humanos en cuestión, esto parece darle bastante igual. Espero que ellos no tengan que verse en esta situación.

Es fácil comprender que hay mucha gente buscando trabajo, y que para ofertas que antiguamente se presentaban 3 ó 4 demandantes, hoy esa cifra se haya multiplicado por 100. Por lo tanto hay que hacer una criba un poco más exhaustiva, eso está claro. Pero es precisamente por ese motivo por el que no entiendo cómo se puede perder el tiempo de esta manera, y lo único que se me ocurre al respecto tiene un nombre muy feo: INCOMPETENCIA.

Últimamente he asistido, y probablemente seguiré asistiendo, a entrevistas de trabajo porque quiero mejorar mi situación laboral. No es que esté mal donde estoy, todo lo contrario. Pero donde estoy no tengo opción a mejorar, en ningún aspecto. Es probable que en mi próximo trabajo tampoco, tal y como están las cosas, pero si hay un próximo trabajo será porque hayan mejorado en algo mis condiciones, bien en sueldo, bien en cercanía a casa, o bien en ambas, al menos.

Y en estas entrevistas me estoy encontrando de todo, pero hay cierta tónica que es la que manda. Te ofrecen muy poco por dar mucho, sueldos ínfimos para hacer el mismo trabajo por el que hace unos pocos años te pagaban casi el doble. Esto es un indicador de mercado, no vamos a engañarnos, es la pura ley de la oferta y la demanda; los precios de los salarios son inversamente proporcionales a la cantidad de demandantes de empleo.

Por otra parte te piden todo tipo de conocimientos para un trabajo donde no vas a aplicarlos. Yo entiendo que hay que hacer una criba, que son muchos los candidatos, pero los parámetros que establecen el filtro, definitivamente no están bien pensados. Y al final todo se reduce en que el que sí trabaja quiere trabajar aún menos, y por supuesto eso repercute en la calidad de su trabajo. O sea, trabajadores de la empresa privada que en realidad son funcionarios de ventanilla frustrados.

Afortunadamente, también están los competentes, los que se preocupan de las personas, los que son capaces de generar negocio para sus empresas y trabajo de cierta calidad para sus empleados. Esto sí consigue repercutir en que, tanto ellos como sus clientes, lleguen a cotas de calidad que considero es el auténtico valor que se debe aportar en la sociedad económica de nuestros días.

Para terminar, quiero publicar el email que he enviado a un seleccionador de una consultora, que pretendía que resolviera un examen en toda regla, como requisito previo a la contratación. Es el caso más exagerado que me ha pasado en cuanto a un proceso de selección. La pongo a continuación. Ya opinarán Vds (si alguien quiere una copia de la prueba, que por favor me la pida; no tiene desperdicio).

Hola X.

Verás, llevo toda la vida programando, y los dos últimos años en J2EE, generando el código JSP, HTML, CSS, Javascript (jQuery incluído), infinidad de clases Java, así como procedimientos almacenados y funciones en PL/SQL (ORACLE) que comunican con los Web Services para XXXX (por motivos de confidencialidad, prefiero no especificar los proyectos). Dentro de la empresa en la que estoy se me considera un programador con importantes conocimientos en JSF, Struts, Hibernate, etc, y que aporta creatividad en análisis (tanto en funcional como en capa de datos) tricapa, como en la codificación de nuestros aplicativos.

Todo esto es para decirte, después de haberle echado un vistazo a la prueba que me envías, que dicha prueba me parece EXAGERADA para la contratación de un AP. La he comentado con dos compañeros, también con mucha experiencia en este campo, y ambos coinciden en que es una prueba para ARQUITECTO DE SOFTWARE, no para un AP (Analista Programador).

Comprendo que tenéis que cribar de alguna manera la importante demanda que tendréis para algunas ofertas de trabajo de las que publicáis para dar el servicio a vuestros clientes, pero esta prueba es casi el equivalente a preguntar sobre cómo realizar una operación de trasplante de órganos para dar un puesto de celador en un hospital, por exagerarlo un poco.

Por esta razón, y aún a riesgo de que descartéis de forma inmediata e irrevocable mi CV, y a pesar de cómo se encuentra el mercado laboral en este lamentable período de crisis, tengo que decirte que no voy a realizar la prueba. No tengo ningún ánimo de resultar ofensivo, y de corazón espero no haberlo sido, pero sí me gustaría que comprendas mi postura. 

Quedo a tu disposición para cualquier duda que te surja, y lamento de nuevo haberte contestado con este mail, pero me he sentido en la obligación moral y personal de hacerlo.

Sin más, recibe un cordial saludo.