CiU gana claramente las elecciones. Esa es la noticia. Pierde escaños en relación con las anteriores, correspondientes a 2010, sólo hace dos años, pero sigue manteniendo la mayoría, aunque no sea absoluta.
Ahora se habla de pactos, porque es el día después. Se habla menos de las pretensiones soberanistas de Mas, y de los catalanes en general -de aquellos con ánimos independentistas, está claro-, y la cantinela de los medios siguen por este camino. Pero hay más, según puedo ver, detrás del telón.
Lo que poca gente se plantea (o nadie, al menos hasta donde yo he leído, visto u oído) es que la jugada de Artur Mas le ha salido mucho mejor de lo que pretendía. La cuestión no es si continúan sus planes soberanistas o no, que seguro que sí. La cuestión es que acaba de ganar dos años más de poder por la cara.
En dos años se le acababa el chollo, así que ningún otro momento mejor que este, que aún no están las cosas al límite, que convocar esas anticipadas que le conceden de repente dos años más.
